¿Qué implicaciones tiene que el gobierno utilice drones para el control del “bachaqueo”?

El pasado lunes fue noticia que el gobierno venezolano propone el uso de drones para combatir la práctica denominada como “bachaqueo”: la reventa de productos de primera necesidad que escasean a causa de los controles oficiales. Según declaraciones del Ministro de Interior, Justicia y Paz, Gustavo González López, más de 40 personas han sido detenidas hasta la fecha como parte de la denominada “operación Gorgojo”, a causa del “desvío” de alimentos y productos de las cadenas públicas hacia transacciones entre privados, plan dentro del cual se estipula que se articule el uso de drones.

No podemos olvidar que el llamado “bachaqueo” es una consecuencia que se da por las medidas económicas que se han establecido para regular la venta y distribución de productos de primera necesidad. Es tan simple como que el “bachaquero” tiene más tiempo para pasar en una cola por cualquier producto que otra persona; por lo que éste busca a los bachaqueros para obtener los productos a un precio mayor del que lo conseguiría normalmente.

Ahora bien, los drones que propone el gobierno para su control o vigilancia son aparatos no tripulados que permiten la grabación y toma de fotografías desde ciertos ángulos que no son posibles para una persona. Esto acarrea que una tecnología altamente costosa sea utilizada para obtener información de las personas que llevan a cabo el “bachaqueo” como negocio.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué acarrea esto para la libertad ciudadana? Aquí dejo tres puntos importantes a considerar acerca de las declaraciones del Ministro de Interior, Justicia y Paz, Gustavo González:

  1. Se quiere establecer una nueva normativa legal para el uso correcto de los drones en aspectos como el bachaqueo y la seguridad ciudadana, ya que el ministro expresó: “… son aeronaves de aviación tripuladas porque quien utiliza una máquina de estas, con la nueva normativa que viene, tiene responsabilidad por el uso de ello”. Esto da pie a que el responsable por las grabaciones e imágenes que tome la aeronave sea el piloto, desligando al estado de cualquier responsabilidad por cualquier uso indebido que se le pueda dar.
  2. Se tiene previsto que el enfoque sea en lugares fronterizos, lugares de difícil acceso para reconocimiento diurno y nocturno, operaciones de Protección Civil, búsqueda, salvamento y de inteligencia, valoración del estado de las vías, entre otros. ¿El uso de estos dispositivos para operaciones de inteligencia estaría dentro del marco de la ley? Para realizar dichas actividades los encargados de la seguridad nacional deben tener una orden legal donde se permita la obtención de información o la ubicación de una persona sin su consentimiento previo.
  3. El Ministro López indicó que la plataforma se suma al sistema integral de seguridad ciudadana del Plan Patria Segura, al patrullaje inteligente y la Operación de Liberación y Protección del Pueblo (OLP). Esto conlleva al hecho que todos los programas de seguridad del gobierno podrían obtener metadatos con la ubicación, actividades e información multimedia de una persona que resulte sospechosa para alguno de los sistemas de seguridad, lo cual es una seria intrusión a la privacidad.

¿Existen garantías de que estos drones serán utilizados de forma correcta? Es decir, la ubicación de los mismos, aun cuando sea de relativo conocimiento público, no será certera. Pueden desplazarse en otros lugares sin previo aviso por parte de los organismos de ley, sus cámaras pueden apuntar a personas inocentes, pueden ser utilizados para obtener información delicada de personas no ligadas a actividades ilícitas, o peor aún, pueden ser utilizados para obtener información de una persona a la que el piloto de la aeronave decidió seguir.

¿Cuánta privacidad estamos dispuestos a sacrificar por nuestra seguridad o por la seguridad ciudadana? ¿Se justifica el sacrificio de un derecho humano fundamental, a cambio de la “protección” buscada? ¿Es proporcional la cantidad de datos a recabar con el fin que se busca? En nuestra opinión, el sacrificio de la privacidad es demasiado alto: al tratarse de equipos concebidos para operaciones militares, tienen la capacidad de vigilar día y noche, tomar imágenes y videos en alta definición y espiar la vida de las personas sin que éstas se enteren de su presencia.

¿Cambiará esto la actitud de la gente? El ciudadano al sentirse observado modifica su forma de desenvolverse, de moverse, de pensar. Podría generar paranoia en personas que no están acostumbradas a esta sensación. El simple hecho de que un aparato te esté vigilando y nunca sepas cuándo lo hace, sin duda generará cambios en los ciudadanos, pero no precisamente porque se sientan más tranquilos o protegidos, sino por simple miedo a actuar.